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viernes, 10 de febrero de 2017

Hormigón malagueño

Este mes el reto de La cocina typical spanish nos propone aliarnos a una de las 10 anfitrionas de los últimos dos años y se ha declarado la #guerradeanfitrionesTS 
Me he decidido por unirme al batallón de  Maggie de El cajón desastre de Maggie por dos razones; primero porque el ingrediente de su reto fueron las patatas  y segundo porque tenía muchas ganas de publicar esta ensalada típica malagueña. Así que lo dicho, vámonos #conpatatasyalolocoTS



En muchos bares de Málaga se puede degustar esta ensalada. La primera vez que la pedí pregunté como se llamaba señalándola con el dedo y me dijeron que hormigón. Y yo pensé... de dónde se habrán sacado el nombre...? Pues a día de hoy sigo sin saberlo. Así que si alguien lo sabe que me lo diga.  Aún me pica la curiosidad...

Vamos con la receta!!

Necesitamos: (para 2 personas)

1/2 kilo de patatas
14 ó 16 langostinos
Mayonesa casera
Perejil picado
Sal

Y así lo preparamos...



Lavamos bien las patatas y las ponemos a cocer con la piel con un poco de sal hasta que estén tiernas. Pinchamos con un palito para comprobar que están hechas. Reservamos hasta que estén frías.
Yo he elegido patatas de guarnición porque se cuecen muy bien y no se les rompe la piel.



Mientras tanto, pelamos los langostinos y los cocemos con un poco de sal. Escurrimos y reservamos.



Pelamos las patatas y las cortamos en trozos más o menos regulares.
Añadimos los langostinos cortados por la mitad y la mayonesa.





Mezclamos bien pero con cuidado de que no se nos destrocen las patatas.




Servimos  y añadimos perejil picado.



Es una receta muy sencilla pero que no pasa desapercibida.


Notas: Podemos usar langostinos ya cocidos, pelarlos y picarlos.
La mayonesa puede ser ser bote o casera, pero en ambos casos no debe ser.                   muy espesa. Más bien con textura untuosa.
Si las patatas se nos cuecen demasiado y no las podemos cortar porque se rompen, las podemos chafar con un tenedor un poco parecidas a las de la ensaladilla rusa.






viernes, 4 de noviembre de 2016

Tortas locas

Hola a todos!!



Hoy como cada 4 noviembre desde hace ya varios años, se celebra el #diadeldulceTS. 
Yo, como soy malagueña hasta las trancas, pues voy a colaborar con un dulce muy típico malagueño. Las locas. Y es que este dulce tiene historia; en el periódico La Opinión de Málaga la cuentan así...

"(...)Este pastel sencillo y bueno, viene de la mano de una de las grandes familias de confiteros de Málaga. Tejeros.
En los tiempos de las hambres -es curioso que se hable de esa época en pasado cuando a día de hoy más de uno traga chispas para comer caliente- , una mujer trabajadora y valiente llamada Ángeles, decidió convertir la sencilla cocina de su casa en la pedanía Camino de loa almendrales en un pequeño obrador en el que, con harina de estraperlo elaboraba bollos y freía rosquillas y borrachuelos para posteriormente venderlos en las lecherías y en los antiguos despachos de pan que había en los barrios clásicos de Málaga.
José Ruiz, un niño, acompañaba a su madre en estos menesteres y con los años fue aprendiendo el oficio más puro que jamás en la vida puede existir que es aquel que te enseñan tus padres.
Pasa el tiempo y gracias al esfuerzo y dedicación de la gente trabajadora, lo que al principio comenzó como un salvavidas acaba siendo un obrador reconocido. En la Victoria y Capuchinos comienza a oler muy bien y de los hornos de leña y los peroles salen torrijas, bizcochos y pestiños dando dulzura a cambio de muy poco a la gente más sencilla -que por aquella época era la mayoría-.
Aparece en escena Eduardo Rubio, jugador del Club Deportivo Málaga, que tiene la suerte de conocer a "Mari Tejeros y Pepe Ruiz" con la que consigue crear las sinergias suficientes para cumplir con un objetivo principal: elevar el nivel y la calidad de los dulces que los malagueños degustaban.
Eran años complicados y -aunque haga poco tiempo de aquello- no hace muchas décadas, en Málaga se padecía una de las pobrezas más dolorosas que existen y es aquella que afecta a la clase media. Si ahora no te va mal, puedes ir tirando con soltura y tener un refugio para ser medianamente feliz. Hace unos años en Málaga, si no te iba mal la cosa, era señal de que podías comer, dormir y vivir en condiciones dignas.
Por aquellos tiempos, los dulces a los que accedían la mayoría de los malagueños eran básicos y puede que algo bastos. Nada que ver con la actualidad y es que la pastelería fina era del todo inaccesible para la mayoría. Un buen dulce era un lujo exclusivo para las clases acomodadas mientras que la gente sencilla se conformaba con tortas y pastas secas que tenían en una almendra tostada por encima el toque de distinción.

Ante la circunstancia, se crea un pastel distinto que hace que cambie por completo la visión de los dulces para los malagueños. Dos discos de hojaldre, una crema pastelera y un glaseado naranja por encima coronado con media guinda son los elementos con los que se crea la torta loca. Todo sencillo. Todo barato. Incluido el glaseado que, aunque parezca lo contrario, no era yema de huevo sino una glaseado de azúcar que resultaba mucho más barato. 
Casualidades de la vida, esa yema que no era yema provenía de Cataluña -dónde si no-.
Llega la frescura a finales de los años setenta a Málaga. Se tapan con mármol las calamidades y respira un pueblo que, aún con el futuro turbio, consigue ver los colores más vivos en un proyecto común.
Este dulce triunfa. Los padres llegan a su casa con un papelón con tortas locas. Fresquitas y cremosas y los niños dan palmas con las orejas. Han pasado de una torta más seca que el ojo de un peluche a un dulce con crema y el color más llamativo del mundo. Pero faltaba la denominación. Y llegó una canción que causó sensación: "A lo loco se vive mejor". Y de ahí el nombre de esta institución culinaria malacitana. (...)
Esa es la historia de este dulce genuino que traspasa fronteras. Que se envía a medio mundo para regalar Málaga a aquellos que llevan su ciudad más allá del golpe de pecho y el ataque al de fuera. (...)"



Y ahora vamos con la receta. He de decir que ésta no es la receta original que ya la quisiera yo pa mí. Eso es secreto de estado. Pero así es como yo las hago y según mis catadores oficiales están buenísimas.

Necesitamos:

2 Láminas de hojaldre
1 bote pequeño de guindas

Para la crema pastelera:

250 ml. de leche
70 gr. de azúcar
2 yemas
25 gr. de azúcar
piel de medio limon

Para la cobertura de yema:

100 ml de agua 
175 gr. de azúcar
4 yemas
50 gr. de maicena
colorante naranja

Para el glaseado final:

150 gr. de azúcar glas
40 ml. de agua

Y así las preparamos...


Con un cortador hacemos discos de hojaldre del tamaño que más nos guste y en una bandeja de horno  ponemos un papel de hornear los discos de hojaldre encima, cubrimos con otro papel y por último ponemos otra bandeja encima para que el hojaldre no nos suba en exceso. Horneamos siguiendo las instrucciones del fabricante. 

Mientras preparamos la crema pastelera. Ponemos la leche a calentar con la piel del limón. En un bol aparte batimos bien los demás ingredientes y los añadimos cuando la leche esté caliente. Removemos sin parar hasta que hierva y empiece a espesar. Retiramos del fuego y reservamos.

Ahora la cobertura de yema. Hacemos un almíbar con 100 ml de agua y 100 gr. de azúcar. Batimos el resto de ingredientes y añadimos al almibar que previamente habremos dejado entibiar. Lo ponemos al fuego y cocinamos removiendo sin parar hasta que haya espesado un poco. 

Por último preparamos el glaseado que es tan sencillo como mezclar el azúcar glas con el agua hasta que quede como una especie de jarabe blanquecino.

Ahora vamos a montar las locas.


En un disco de hojaldre, ponemos un poco de crema pastelera (o un mucho, como más nos guste),



colocamos encima otro disco y presionamos un poco para extender bien la crema, Ponemos una cucharada de cobertura de yema,



Colocamos media guinda y por último le ponemos un poco de glaseado de azúcar.

Repetimos la operación hasta que se nos acabe el hojaldre.

Espero que os haya gustado. No estaría mal que le echárais un vistazo al recopilatorio que los demás participantes del día del dulce TS ha hecho. Podéis verlo pinchando AQUÍ





martes, 10 de mayo de 2016

Ensaladilla malagueña

Hola cocinillas!

La falta de tiempo me impide actualizar el blog con mas frecuencia, es por eso que no me gusta faltar a la propuesta mensual de La cocina typical spanish. Al menos así me obligo a publicar una vez al mes como mínimo.

Este mes las chicas nos proponen elaborar una receta que sea como siempre typical spanish, pero además que sirva para llevarla en un taper, ya sea al trabajo, al campo, a la playa...



Me decidí por ésta, porque mi madre se la preparaba mucho a mi padre para llevar al trabajo en su fiambrera y que a él le encantaba.

Ayyy si mi padre levantara la cabeza y me viera cocinando! Aún recuerdo con nostalgia aquel día que entró en la cocina del bar que teníamos con un pelador para que no me llevara la mitad de la patata pegada a la piel y para qun no me cortara. Qué recuerdos...!

Bueno, dejemos a un lado la melancolía y vamos al lío.

La receta es bien sencilla y con pocos ingredientes, pero no necesitamos más para tener una riquísima ensalada que se puede comer en cualquier época del año.

Si queréis ver todas las recetas de #untaperderechupete podeis hacerlo pinchando AQUÍ



Necesitamos: (Yo hice para dos personas)

2 patatas medianas
1 cebolleta
1 naranja de buen tamaño
1 trozo de bacalao salado (en mi caso 3 tiras de lomo)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de vino blanco

Y así la preparamos...

Lo primero es cocer las patatas y dejar enfriar.



Asamos los trozos de bacalao sin desalarlos. Lo suyo es asarlos al fuego directamente, pero hoy en día casi nadie tiene cocina de gas. También podemos hacerlos en una plancha, en barbacoa o con un soplete de cocina y paciencia.
Una vez asados los enjuagamos bien y los echamos en remojo durante unas dos o tres horas cambiando el agua una vez.


Pasado este tiempo, desmenuzamos el bacalao y retiramos cualquier espina que pueda tener. Lo disponemos en un bol y le añadimos un poco de agua, el aceite y vinagre. Estos debemos ponerlos al gusto. Dejamos macerar todo durante unos 15 o 20 minutos.


A continuación le añadimos las patatas cortadas en dados medianos, la cebolleta y la naranja, que pelamos retirando toda la parte blanca de la piel y cortamos a trozos.
Mezclamos bien con cuidado de no romper las patatas y listo!



Como hemos puesto el bacalao sin desalar del todo, no deberíamos necesitar poner mas sal, pero como eso también depende de gustos, cuando ya esté lista, la probamos y si es necesario rectificamos.

Espero que os haya gustado tanto como le gustaba a mi padre.

Notas:

Se le puede añadir pimiento verde, tomate, aceitunas partidas y huevo duro, pero la autentica ensaladilla malagueña es tal cual la he preparado.
Si el bacalao no es santo de nuestra devoción, lo podemos sustituir por atún en conserva con el aceite escurrido.

domingo, 10 de abril de 2016

Pío X

Hola cocinillas!

Otro mes más participando en el reto de La cocina typical spanish. Esta vez para celebrar el día del libro, las chicas nos proponen cocinar un plato sacado de un libro.
Yo la verdad no tengo tiempo de leer demasiado, mi familia y trabajo me "roban" más tiempo personal del que me gustaría, asi que lo que últimamente leo son libros de relatos cortos que si los dejo a medias por algún tiempo no les pierdo el hilo.



Como tengo tres hijos que se llevan entre sí varios años, aun no he dejado de leer cuentos infantiles.Y... eso también es literatura verdad?

Hace varios años leyéndole a mi hija el cuento de caperucia roja, cuando llegué a la parte donde la madre la manda a casa de la abuelita a llevar unos pasteles, la niña me pregunto:
"Mami, ¿qué pasteles llevaba Caperucita en la cesta?" Y yo, que no sabía muy bien que contestar, le dije: "Pues imagino que los pasteles favoritos de la abuelita"

Aquí están en tamaño mini.  Para comer de un solo bocado


Cuando me enteré  que para esta ocasión también servían los cuentos, pues pensé en hacer los pasteles favoritos de mi abuela y los de la abuela de mi hija, mi madre.
Seguro que si Caperucita Roja fuera malagueña, llevaría en la cesta unos Pío X para su abuelita...

La receta no la he buscado en ningún sitio, solo he usado el sentido común, ya que en casa estamos hartos de comprar estos pastelitos que son muy conocidos en Málaga desde siempre y los hay en todas las confiterías.

Es la primera vez que los hago en casa y os aseguro que no será la última.

Para ver todas las recetas del #entrelibrosandaelguiso podéis hacerlo pinchando AQUÍ.




No me enrollo más y vamos con la receta. La voy a explicar de forma tradicional y con Thermomix

Necesitamos:

Para el almíbar:

200 ml. de agua
200 gr. de azúcar
1 palo de canela

Para la crema pastelera:

500 ml. de leche
50 gr. de harina
2 huevos
2 yemas
1/4 de cucharadita de canela molida
70 gr. de azúcar

Para el bizcocho:

4 huevos
120 gr. de azúcar
120 gr. de harina
1 pizca de sal
1 cucharadita de azúcar de vainilla

Para rebozar:

Coco rallado

Y así los preparamos de forma tradicional...

Primero hacemos el almíbar y la crema pastelera. Mejor si es de un día para otro para que no tengamos que esperar a que se enfríen, ya que el bizcocho al ser tan fino se enfría muy pronto.

En un cazo ponemos todos los ingredientes del almibar y llevamos a ebullición. Bajamos el fuego y cocinamos durante unos diez minutos removiendo de vez en cuando. Dejamos enfriar, colamos y reservamos.

Por otra parte ponemos en un cazo todos los ingredientes de la crema pastelera en frío y ponemos al fuego. Debemos cocer a fuego lento y sin parar de remover para que no se nos pegue. Cuando espese retiramos del fuego y pasamos inmediatamente a una manga pastelera o a un bol que deberemos tapar para que no se forme costra. Reservamos.

Para hacer el bizcocho precalentamos el horno a 180º. Separamos las yemas de las claras, montamos estas últimas a punto de nieve y reservamos.
Por otro lado, batimos las yemas con el azúcar hasta conseguir una mezcla blanquecina y esponjosa, añadimos la harina y la sal, mezclamos suavemente hasta que se integre y por último incorporamos las claras mezclando con movimientos envolventes.
Extendemos la masa del bizcocho en una bandeja de horno sobre un papel sulfurizado y horneamos durante 12 minutos.



Y así los preparamos con Thermomix...

Empezamos con el almíbar, para ello echamos en el vaso todos los ingredientes y programamos 10 min., 100º, giro inverso, velocidad cuchara. Vertemos en un bol, dejamos enfriar y reservamos.

Seguimos con la crema pastelera, para ello echamos todos los ingredientes al vaso y programamos 7 min., 90º, vel. 4 y a continuación mezclamos 5 segundos, velocidad 10. Vertemos en una manga pastelera o en un bol tapado para que no forme costra. Dejamos enfriar y reservamos.

Por último hacemos el bizcocho, para ello precalentamos el horno a 180º. Con la mariposa puesta ponemos los huevos, el azúcar, el azúcar de vainilla y batimos 6 min. 37º, vel. 4. Después 6 min. vel. 4.
Añadimos la harina y la sal alrededor de las cuchillas y mezclamos 4 segundos, velocidad 3. Quitamos la mariposa y terminamos de envolver la masa con la espátula.
Extendemos la masa del bizcocho en una bandeja de horno sobre un papel sulfurizado y horneamos durante 12 minutos.

Montaje:

Una vez sacado del horno, esperamos que se enfríe un poco, enrollamos sin quitarle el papel para darle la forma y dejamos que se enfríe del todo.
Una vez frío lo desenrollamos con cuidado para que no se rompa y con ayuda de una brocha lo calamos con el almíbar. Tenemos que tener cuidado de no calar demasiado ya que el bizcocho esta muy tierno y se nos puede romper. Extendemos una capa fina de crema pastelera y lo enrollamos a la vez que vamos despegando el papel.
Ahora lo envolvemos en film y lo llevamos al congelador durante una hora aproximadamente.
Pasado ese tiempo quitamos el film y lo volvemos a calar por toda la superficie. Lo cortamos en porciones de unos 8 o 10 cm. y los rebozamos con el coco rallado.


Por último espolvoreamos con canela y listos para comerlos!

sábado, 26 de marzo de 2016

Buñuelos de bacalao

Hola cocinillas!

Aunque la Semana Santa ya está terminando y vengo con algo de retraso, os traigo estos buñuelos de bacalao.



La receta es la que se hace en mi casa de toda la vida. Siempre salen igual de buenos. Es uno de los pocos sabores que no ha cambiado desde que era niña. O no os ha pasado que coméis algo que lleváis años sin probar y os habéis dicho: "Pues esto no sabe igual..."



Yo pienso que cualquier día es bueno para comer estos buñuelos así que aquí os los dejo para que los hagáis cuando queráis.
Son muy sencillos y rápidos de hacer. Lo explico de dos formas, tradicional y con Thermomix.

Necesitamos:

200 gr. de bacalao desalado y desmigado sin espinas
1 huevo L
1/2 vaso de agua
100 gr. de harina
2 dientes de ajo
1 manojito de perejil
1 sobre de levadura química (tipo Royal)
Sal al gusto
Colorante
Aceite de oliva suave para freír

Y así los preparamos de forma tradicional...



Picamos muy fino el perejil y los ajos y los ponemos en un bol amplio. Añadimos el huevo y el agua y batimos muy bien.



Añadimos la harina, la levadura, la sal y el colorante. Mezclamos bien hasta que no nos queden grumos.



Ahora ponemos las migas de bacalao, que si son demasiado grandes las cortamos a trocitos pequeños. Mezclamos bien.



Ponemos abundante aceite en una sartén y cuando esté bien caliente con la ayuda de una cuchara vamos echando porciones de masa. Las freímos hasta que estén bien doraditos para que queden crujientes por fuera y esponjosos por dentro.



Ponemos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite y listos para degustar!!



Y así los preparamos con Thermomix...

Ponemos en el vaso el bacalao y lo picamos 5 seg. vel.5. Reservamos.
Sin lavar el vaso echamos los ajos y el perejil y los picamos 5 seg. vel. 5. Bajamos los restos y si no ha quedado bien picado volvemos a poner mismo tiempo y velocidad.
Añadimos el huevo, el agua, la harina, la levadura, la sal y el colorante y mezclamos todo 45 seg. vel 6.
Ponemos ahora el bacalao reservado y mezclamos 10 seg. vel. 3
Con una cuchara cogemos porciones de masa y freímos en abundante aceite caliente hasta que estén doraditos, para que queden crujientes por fuera y esponjosos por dentro.
Ponemos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite y listos para degustar.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Rosquillos de naranja y anís

Hola a todos!
Para no perder la costumbre en casa cada año por estas fechas hacemos los dulces típicos de Navidad. Además de estos rosquillos, hacemos roscos de vino, mantecados, borrachuelos, tortas fritas.... Vamos que cuando acaban las fiestas vamos metidos en la ropa que parecemos morcillas de Burgos, jejeje


Ese año está es ya la segunda vez que hago estos rosquillos y os aseguro que no será la última porque nos gustan un montón.
La receta es la que se hace en casa desde siempre, los rosquillos que he comido desde niña y que ahora son mis hijos los que me ayudan a prepararlos.

Vamos con la receta!

Necesitamos:



1 Huevo
8 cucharadas de aceite de oliva suave
8 cucharadas de zumo natural de naranja
5 cucharadas de azúcar
1 copa de anís seco
1 Cucharada de anís en grano
1 sobre de levadura química
450 - 500 gr. de harina fina de repostería
azúcar para rebozar
aceite de girasol para freír



Y así los preparamos...


Calentamos el aceite. Una vez caliente, apagamos el fuego y echamos el anís en grano. Dejamos enfriar.

Ponemos la harina en un bol grande y echamos el aceite ya frío y colado y todos los demás ingredientes. De harina le ponemos 450 gr. y dejamos un poco por si la llegáramos a necesitar.

Mezclamos bien con una espátula. 

Cuando ya no podamos mezclar más con la espátula pasamos la masa a la encimera espolvoreada con harina y seguimos amasando a mano.

Debemos conseguir una masa que no se nos pegue a las manos. Si es necesario le añadímos harina pero muy poco a poco.

Hacemos una bola con la masa, la tapamos con film y la dejamos descansar de media hora a una hora.

Hacemos bolitas del tamaño de albóndigas. 

Con ayuda de los dedos le hacemos un agujero en el centro.

Y damos forma al rosco, pero mejor con las dos manos, pasa que yo me tenía que hacer la foto :-)

Los  colocamos en una bandeja y ya están listos para freir

Freímos en abundante aceite caliente pero no demasiado para que no se quemen y se hagan bien por dentro

Los vamos poniendo sobre papel de cocina para quitarles el exceso de aceite y dejamos templar

En un bol ponemos como un vaso de agua y un chorrito de anís seco

Una vez templados los roscos les damos un baño en el agua de anís y los dejamos escurrir

Por último,  ya escurridos los rebozamos en azúcar y vamos haciendo el cafelito para disfrutar de ellos
Espero que os gusten!